
Elección caliente para el BID: la Argentina planea nominar a una mujer y ya hay tres candidatos
WASHINGTON.- La elección del nuevo presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ingresó en horas decisivas acompañadas de febriles discusiones políticas regionales para intentar diri...
WASHINGTON.- La elección del nuevo presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ingresó en horas decisivas acompañadas de febriles discusiones políticas regionales para intentar dirimir quién tomará el timón del principal banco de desarrollo regional, y una de las mayores fuentes de financiamiento externo que ha tenido la Argentina. El Gobierno planea nominar a una mujer, adelantaron altas fuentes oficiales a LA NACION.
La definición aparece, por estas horas, atada más que nada a una definición de Luiz Inacio Lula da Silva sobre el candidato de Brasil, Ilan Goldfajn, propuesto por el gobierno de Jair Bolsonaro, quien para muchos está bien posicionado para quedarse con la presidencia del banco si es que recibe un guiño por parte del mandatario brasileño electo. Pero la definición está abierta. En las últimas horas, se confirmaron nuevos candidatos, y además la Argentina presentará su propia candidata, una secuencia de movidas que recalentó la discusión.
Los países miembros del BID pueden proponer postulaciones hasta las 11.59 de la noche de mañana, hora de Washington. Brasil ya anotó a Goldfajn, actual director del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI) –de licencia–; México bajó la candidatura de Alicia Bárcena –no tenía apoyo en Washington por su abierto respaldo al chavismo y al castrismo– y anotó el miércoles a Gerardo Esquivel, vicegobernador del Banco Central. Y Chile nominó a Nicolás Eyzaguirre, quien fue ministro de Finanzas de Michelle Bachelet. En las próximas se espera también que el Caribe presente un candidato propio.
La presidencia del BID quedó vacante luego que la región y Estados Unidos decidieron echar a Mauricio Claver-Carone debido a que una investigación independiente halló evidencia de que violó las reglas del banco al mantener una relación romántica con su jefa de gabinete, Jessica Bedoya, a quien le aumentó su sueldo más de un 40% luego de asumir. Claver-Carone fue el primer norteamericano que asumió la presidencia del BID, una silla reservada históricamente para un latinoamericano. La razón principal por la que logró ascender al cargo fue el impulso de la Casa Blanca de Donald Trump, pero también las divisiones regionales, que impidieron definir un candidato de consenso.
Gustavo Béliz, por ese entonces mano derecha de Alberto Fernández en la Casa Rosada, intentó sin éxito competir por la presidencia. El Gobierno nunca consiguió reunir el respaldo suficiente en la región, un esfuerzo que además chocó contra el avance de Claver-Carone.
Ante la posibilidad de recuperar la presidencia del banco, la Argentina, Brasil y México, los principales accionistas detrás de Estados Unidos, aspiraban a eludir la grieta regional y a llegar con un candidato común que tuviera el respaldo de Washington. Al final, cada país llegará con un nombre propio.
Goldfajn fue propuesto por el ministro de Finanzas brasileño, Paulo Guedes, a fines de octubre, antes de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil. El triunfo de Lula sembró dudas respecto si Goldfajn podía ser el candidato del consenso de la región sin un apoyo explícito de Lula, al haber sido propuesto por el gobierno de Bolsonaro, un mandatario enfrentado con el gobierno de Joe Biden –donde se vería con buenos ojos la candidatura de una mujer– y buena parte de América latina, que giró a la izquierda, quien además dejará el Planalto a principios del año próximo.
A sabiendas de ese escenario, Goldfajn ha buscado instalarse como un candidato “técnico, apartidista” capaz de llevar a un consenso, según indicó en una entrevista con el diario O Globo, que también informó que en el equipo de Lula hay divisiones respecto de su nominación: el ala moderada y tecnócrata lo ve con buenos ojos, pero el ala política preferiría llevar a un desarrollista nato. Así y todo, dada la gravitación regional de Lula, en Washington existe la percepción de que una señal de respaldo a Goldfajn le brindará un impulso más que suficiente para asumir al frente del BID. Lula ha guardado silencio.
La semana pasada, Goldfajn se reunió con el representante de la Argentina en el board del BID, Guillermo Francos, para presentar su visión para el banco. Dejó una buena impresión, según pudo saber LA NACION. Se presentó como el candidato de Brasil, sin aclarar de manera expresa si tenía o no el respaldo de Lula. Francos tiene previsto reunirse también con Eyzaguirre, el candidato presentado por el gobierno de Gabriel Boric.
Eyzaguirre tiene un perfil similar a Goldfajn –ocupó el mismo cargo en el Fondo–, pero ha sido propuesto por un gobierno vigente que aparece mejor alineado con el perfil político actual de América latina, y a la vez lo suficientemente moderado como para ser avalado por el Tesoro.
Un candidato debe obtener una mayoría del poder de voto de los países miembros, y contar con el respaldo de al menos 15 de los 28 países regionales para ser electo presidente del BID. Estados Unidos tiene un 30% de poder de voto, y la Argentina y Brasil, un 11,3% cada uno. Una vez cerradas las nominaciones, habrá una votación de la Asamblea de Gobernadores que terminará el 20 de noviembre. El ministro de Economía, Sergio Massa, representante de la Argentina ante la Asamblea, dijo en su última visita a Washington que la intención era definir, primero, un plan de acción, y luego un candidato de consenso.