
EDUARDO LONDERO: “EL PREMIO QUE TENEMOS LOS COLOMBÓFILOS ES VER LLEGAR A LAS PALOMAS AL PALOMAR”
Colombófilo de Ramallo.
En el estudio de Ramallo City tuvimos la visita de Eduardo Londero, integrante de la Sociedad Colombófila de Ramallo “La Ramallense". Si querés saber todo sobre esta particular actividad y apasionante deporte, quedate a leer esta nota.
“Casi todos los que estamos en la Sociedad somos hijos de colombófilos; mi papá tenía paloma mensajera, esto viene de familia”, inició Eduardo Londero.
La carrera de palomas mensajeras en Argentina es un deporte regulado y organizado por la Federación Colombófila Argentina (FECOAR), donde los colombófilos compiten liberando sus palomas desde un punto distante para que regresen a sus palomares.
“La temporada de carreras es de enero a junio. Vos tenés que empezar a preparar, a enseñarle a esos pichones dónde es tu palomar, porque es como un bebé que le tenés que enseñar a gatear, a caminar y a correr. No lo podés hacer correr si no caminó. A esos pichoncitos los tenés que tener arriba del palomar para que conozcan primero cuál es su techo. Después, empiezan a hacer los primeros vuelitos, porque ellos tienen que aprender a manejar las alas para volar y la cola para bajar, porque la cola es como un timón. Tienen que aprender a bajar del palomar y volar alrededor de su palomar. Cuando aprendieron, que vos ya te das cuenta que empezaron a volar en bandada, ahí se empieza a entrenar y a hacerles piquecitos cortos para que empiecen a desarrollar su sentido de orientación. Porque ellos lo tienen al sentido, pero vos se lo tenes que agudizar, tienen que practicarlo para que sean buenas corredoras. Una vez que están orientadas y empiezan a practicar, ya se acerca la época de junio de la carrera”, explicó Eduardo.
La Sociedad Colombófila de nuestro partido queda en Urquiza 160 de Villa Ramallo.
“Ramallo está en un muy alto nivel. El fin de semana se terminó de correr un campeonato de seis carreras, son tres de dos lados, que son de 1.000 a 1.100 km y hubo colombófilos de acá de Ramallo destacados que han marcado palomas dentro de los primeros cinco puestos, como es el caso de Marcelo Mariño. Eso es muy importante porque corren 200 palomas que son las mejores de todo el país. Son grandes ejemplares los que corren esas carreras, van las mejores. A mí me emociona que llegue tanto un pichón de 200, 300 km como la que me viene de 1.000”, destacó Londero y prosiguió detallando: “Los pichones llegan a correr más o menos hasta 500 km. Las palomas que ya se quedan para otro año, que vendrían a ser adultas, esas empiezan a correr de 500 para adelante, pero son palomas que ya tienen un recorrido, son cancheras y ahí vas sacando las que son para un fondo o para un gran fondo”.
En cuando a cómo se controla el rendimiento de las palomas, Londero señaló: “Yo creo que Argentina debe estar catalogado como entre los mejores en este aspecto. Es todo tecnológico; tenemos un reloj digital con una plancha que es la que cuando la paloma entra en tu palomar, marca el chip que tiene en la patita y te marca, en el reloj, la hora, minuto y segundo y el número de la paloma, que ya está registrado los días anteriores a la carrera. Cuando ya la tenés marcada ahí mandás un mensaje y eso queda registrado y todos hacen lo mismo. Cuando se termina la carrera, al otro día se hace el control del enceste. Es algo muy apasionante. Atrás del colombófilo tiene que haber una familia que lo apoye porque vos brindás muchas horas en eso”.
Las palomas mensajeras deben cumplir con un calendario de vacunación y además, en época de carreras, cuentan con una alimentación especial. Lejos de estos ejemplares se encuentra la paloma que se puede ver en la calle, la paloma “comunacha y salvaje”, según indicó Londero: “La paloma mensajera es completamente distinta a la paloma criolla. En estos años, con el feedlot, se ha acrecentado enormemente la cantidad de palomas criollas porque ahí encuentran comida todo el año. Ahí va a comer la criolla, la salvaje, la comunacha que está acostumbrada y tiene poca vida, pero se reproducen todo el año como una plaga. La paloma mensajera no vive en la calle, no sabe vivir en otro lugar porque nació y se crio en un palomar y come otro tipo de comidas. No está acostumbrada a vivir en la calle, se muere. Una paloma que no llega a su palomar por `x´ motivo se muere”.
Al finalizar la entrevista, Londero expresó: “A quien quiera ingresar a poder tener una paloma mensajera lo vamos a apoyar en todo sentido porque no queremos que esto se termine, al contrario, queremos que progrese. Esto es algo a lo que uno le mete tanta pasión. El premio que tenemos los colombófilos es verl llegar a las palomas al palomar. Con el sacrificio que hacen esos animales y tienen un poder de recuperación muy rápido, porque llegan a su palomar y vos las ves que están destruidas pero en muy poquito tiempo, comiendo y tomando líquido, se recuperan y están felices en su lugar”.